Glándula  Timo

El timo (en griego, ‘thýmos’=energía vital) es una pequeña glándula endocrina propia de los animales vertebrados localizada entre el corazón y el esternón. Se trata de un órgano linfoide que está totalmente desarrollado en los primeros meses de gestación del feto y que aumenta de tamaño hasta la adolescencia. Después de esta etapa empieza su proceso de atrofiamiento, disminuyendo progresivamente, lo que se conoce como “involución del timo”

El timo cumple diversas funciones, entre ellas estimular el crecimiento de los huesos, favorecer el desarrollo de las glándulas sexuales y colaborar en el desarrollo y maduración del sistema linfático.

Sin embargo, su principal función es la producción, la maduración y la diferenciación de los linfocitos T o células T, células del sistema inmune, indispensables para combatir diferentes antígenos extraños que puedan invadir nuestro organismo.

¿Qué son los LINFOCITOS?

Los linfocitos son un tipo de glóbulo blanco. Se producen en el interior de la médula y, más adelante, acaban de madurar en la glándula del timo. La T de su nombre viene dada, precisamente, por esta glándula. También pueden llamarse timocitos o células T.

Durante su maduración, pueden diferenciarse en linfocito T cooperador o en linfocito T citotóxico. Posteriormente, se mueven por el sistema linfático hasta que son requeridos para su actuación específica, actuando de manera concreta contra diferentes necesidades inmunes del organismo humano.

Los linfocitos se encargan de destruir microorganismos u otras células infectadas o que se estén dividiendo de manera anormal.

¿Cómo cambia el Timo con la edad?

Al igual que ocurre con otros órganos y estructuras del organismo, el timo también va cambiando con el paso del tiempo.

Este órgano va creciendo a lo largo de toda la infancia, para atrofiarse al llegar a la pubertad. Durante el resto de la vida, y a medida que se va envejeciendo, esta glándula tiende a reducir su tamaño, hasta acabar confundiéndose con el tejido adiposo circundante.

Este hecho puede darnos una idea de por qué somos más propensos a enfermedades e infecciones según vamos alcanzando el último tramo de la vida.

Durante el periodo álgido, el timo puede llegar a pesar hasta 37 gramos, mientras que al final puede no superar los 6 gramos.

Cómo cuidar la glándula del timo

Debido a la importancia que tiene esta glándula para el correcto funcionamiento de la respuesta inmunitaria del organismo, vale la pena cuidarla. Con unos sencillos hábitos y adoptando una alimentación saludable, se pueden prevenir algunos de los problemas asociados al timo:

  • Consumir abundante vitamina C, presente en frutas como naranjas, mandarinas o limones.
  • El brócoli y su poder antioxidante es un protector natural de la glándula del timo.
  • Condimentos como la cúrcuma están muy recomendados para mantener el timo en buenas condiciones.
  • Es muy recomendable consumir pescados con ácidos grasos omega 3.
  • La vitamina D protege esta glándula y ayuda a que se conserve bien.
  • El ajo y la cebolla tienen múltiples propiedades saludables para el organismo humano, entre ellas, la de proteger al timo.
  • La vitamina E es también muy beneficiosa para cuidar el timo. La encontramos en alimentos como el aguacate o el germen de trigo.
  • Hacer ejercicio de forma suave pero regular mejora la circulación sanguínea y potencia los efectos de los linfocitos T.
  • Reducir los niveles de estrés es fundamental para conseguir que el timo funcione correctamente.